La Banqueta ¿se respeta?

Las banquetas han sido por años espacios invisibilizados por las instituciones y parte de la sociedad, su estado actual es excluyente y las política públicas de las actuales administraciones discriminan al peatón. ¿por qué?

Hace unos meses estaba en un curso de carpintería comunitaria con varios amigos, al llegar al lugar me encontré con que el coche de uno de los asistentes estaba estacionado en la banqueta. Yo siempre cargo en mi bicicleta unas cuantas calcas de “La Banqueta se Respeta” (una iniciativa de una organización peatonal de Monterrey que busca con esta calca poner en perspectiva un acción cotidiana como un mal hábito ciudadano) la cual coloqué en el auto para marcar la falta ahí cometida, sin embargo me encontré con que para unos amigos y amigas era más preocupante intervenir el vehículo con una calca efímera (que bien puede retirarse) al hecho de faltar al reglamento de tránsito con un carro que bloquea un espacio para los peatones y que termina violentando y discriminando a las personas con discapacidad a la vez. Esto me puso a pensar lo que hoy quiero compartirles: La Banqueta…. ¿se respeta?

Las banquetas han sido por años espacios invisibilizados por las instituciones y parte de la sociedad, su estado actual es excluyente y las política públicas de las actuales administraciones discriminan al peatón. ¿por qué? porque la mayoría de las administraciones tienen la percepción de que invertir en infraestructura para peatones no vale la pena y por lo contrario se tiene el concepto de que lo válido es que se invierta para coches, estas acciones inciden en que los conductores vean el uso del coche como un derecho más que un privilegio, también estas acciones incitan a creer que el tiempo de las personas que van en vehículo es más valioso que la que va a pie, por eso se tiene el concepto de que la construcción se basa en para quien tiene más, y el papel del peatón se criminaliza ya que, según este erróneo imaginario, es menos importante y menos valioso.

Es más valioso mejorar el tiempo de traslado de quien va en coche y esto refuerza la idea de que el conductor tiene mayores derechos sobre la ciudad, y por ello es que surgen situaciones como estacionarse en la banqueta para “dejar algo” o “es nomas tantito”, “no tardo, voy aquí a la tienda” y de esta manera perdemos momentáneamente decenas y decenas de kilómetros de espacio público, de espacio para peatones y personas con discapacidad.

¿qué podemos hacer para cambiar esto?

Habla con tus conocidos. Comenzar por influenciar a las personas más cercanas parte de un hecho muy sencillo: es con ellos con quienes tenemos más facilidad de dialogar, más proximidad, mayor confianza y muy probablemente ellos sean miembros de una comunidad de la que nosotros formamos parte (familia, barrio, ciudad, estado). Es por eso por lo que vale la pena comenzar ahí: es más fácil, más lógico y nos ayuda a comenzar a cambiar el entorno en común que tenemos con esta(s) persona(s). No solamente es cuestión de buena voluntad o de querer hacer una acción moralmente correcta: es un requisito de la vida en común.

¿Cómo comenzar a visualizar las consecuencias de un acto que es en apariencia inofensivo?

La suma de las acciones individuales de todas las personas en el espacio tiene costos. Estos costos, expresados en el espacio público que se pierde cada vez que una persona invade la banqueta se pueden calcular fácilmente:

Un automóvil ocupa cerca de 2 metros cuadrados de banqueta. Si lo multiplicamos por el número de personas que ocupan las banquetas con sus autos, rápidamente podemos ver cuánto espacio público se pierde.

2m2 x 5000 = 10,000 m2

Medida del panteón de La Paz: cerca de 49,000 m2

Medida del malecón desde el kiosko hasta el molinito: cerca de 45,000m2

 

Figura 1 – Panteón de La Paz, demarcado en rojo, relativo al campus de la Universidad Autónoma de Baja California Sur.

Nadie quiere ver estos costos económicos pero si los expresamos de manera diferente, comienzan a tener más sentido. ¿Qué pasaría si todos los días perdiéramos en la ciudad un espacio equivalente al panteón de La Paz o si desapareciera todo el malecón desde el Kiosko hasta El Molinito? Seguramente notaremos la diferencia. El problema está en reconocer que esto sucede todos los días, todo el tiempo, en muchos lados a la vez, distribuido en diferentes puntos de la ciudad. La suma de las acciones individuales de todos los paceños que se estacionan en la banqueta tiene consecuencias grandes ¿cómo cuales?

Qué te parece un peatón sacándole la vuelta a un coche estacionado en la banqueta o en el cruce peatonal, que tiene que caminar por el arroyo vehicular y en ese momento es atropellada, y muere. ¿ficción? Para nada. Es real y puede suceder a cualquiera de nosotros.

Las externalidades o los costos a personas que no tomaron una decisión pero aún así se ven afectados por ella, no solamente suceden con las grandes empresas y las poblaciones. Entre nosotros solemos transferirnos estos costos socialmente todo el tiempo: cuando nos estacionamos en lugares prohibidos, cuando construimos casas o edificios invadiendo espacio público , cuando no aseguramos nuestro automóvil o cuando no denunciamos estos malos comportamientos. Hacer conciencia del costo de estos actos nos ayuda a cuantificar y ver el daño real causado cuando decimos “qué tanto es tantito”.

Para terminar querida lectora y querido lector, quisiera pedirte por esta ocasión algo más allá de leer y compartir:

Quiero pedirte que cuando veas a un cercano o cercana (padre, madre, tía, hermano, hija, sobrino, amiga, compa, conocido) estacionándose en la banqueta comentale amablemente que lo que está haciendo es ilegal, equivale a una multa de  tantos $ y que además es una falta de respeto para las personas con discapacidad y peatones de la ciudad. Recuerda ser respetuosa, sútil, elocuente pero asertivo, o como bien dice mi compa peatonito: Duro con el problema, suave con las personas.

Acerca del autor

Frank Aguirre

Frank Aguirre

Frank Aguirre es egresado de la Facultad de Medicina de la Universidad Autónoma de Guadalajara (2007 – 2010), es Secretario Técnico de la comisión de Bicicampamento en la Red Nacional de Ciclismo Urbano (BICIRED MX), es Director de una organización no gubernamental que trabaja en temas de movilidad no motorizada, desarrollo urbano sustentable, derechos del peatón, reforma y aplicación de la ley, transparencia, ciclismo urbano y recuperación de espacios públicos llamada “BCSicletos pro-ciclismo urbano”, actualmente cursa la maestría de “Desarrollo Sustentable y Globalización” en la Universidad Autónoma de Baja California Sur.

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