La última parada del pesero

Imagina, es enero, sintonizas la radio por la mañana. Hace frío en La Paz. Escuchas la voz de un locutor famoso en la radio. Hace apenas unas semanas esa misma voz te echaba un balde de agua fría con el aumento del costo de la gasolina y ahora vuelve a helarte el cuerpo escuchar de esa misma voz que aumentará el costo del pesero, hasta 18 o 20 pesos. Dudas. En tu trabajo le preguntas a otras personas, te enseñan en su celular noticias de otros medios: “el inminente aumento a la tarifa”. Funcionarios declaran que es cuestión de días. Pasan unas semanas, después un par de meses y el aumento a la tarifa no se da, te preguntas ¿qué pasa? te indignas y preguntas entre tus conocidos ¿que sucede? no estás preparado para el peor escenario: pagar casi 40 pesos para trasladarte al día, cuando al día apenas puedes juntar 80$ en tu trabajo.

Hace 6 meses nos dijeron a un grupo de ciudadanos, que el aumento al costo del transporte público era cuestión de días, que no tenía caso “hacerla de pedo”. Han pasado 24 semanas y la tarifa siguen sin aumentar. Sigue sin aumentar gracias a la incidencia ciudadana, aunque en esos 160 días nos hemos enfrentado con mentiras, procesos opacos, acuerdos en lo oscuro, conflictos de intereses (que en cualquier otro país  le hubiera valido a las personas involucradas la destitución de su cargo), estudios amañados y con sesgos metodológicos, estrategias políticas y decisiones institucionales que contravienen el bien común.

La mayoría de los regidores del XV ayuntamiento han sido negligentes en la forma en que han abordado este tema. No han hecho más allá que subirse al pesero, grabar un vídeo por internet, y dar posturas y promesas ambiguas. Sus declaraciones han evidenciado lo alejados que están de la realidad económica que vivimos las y los paceños. Surge la duda de si realmente nos representan. Surge la pregunta  de si es momento de replantearnos cómo son seleccionados este tipo de puestos ¿quizá los regidores deberían de ser votados como cualquier otro puesto de elección popular, al igual que los alcaldes o diputados? probablemente así evitaríamos los dedazos o los clientelismos electorales, los conflictos de intereses y los compromisos de campaña a espaldas de los votantes.

El gobierno del estado no se salva de esto. Aunque contamos con una ley de transporte arcaica, existen elementos que pudieron haber puesto fin al “inminente aumento a la tarifa”, desde el gobierno estatal: Retirar concesiones (como marca la ley) cuando paralizaron hace unos meses el transporte público, dejando de forma vil e irresponsablemente paradas a más de 90 mil paceños y paceñas. Ejecutar multas por no cumplir con la verificación vehicular, por negar el servicio a estudiantes o por violar la misma ley de acceso universal a personas con discapacidad, al tener más del 90% de las unidades sin rampas o acceso a personas con discapacidad.

PERO la última parada de este pesero llamado aumento de tarifa está en el Congreso del Estado. Si, ese Congreso del Estado que  se ha caracterizado por tener representantes distritales con niveles de improductividad alarmantes. Ese congreso pudo tener la última palabra. Hace más 18 meses se les entregó en bandeja de plata una propuesta ciudadana de movilidad. Innovadora, incluyente, actualizada ante el contexto actual que vivimos de tráfico e inseguridad vial. ¿que ha pasado? CONGELADA. Congelada supuestamente porque ya venía una “Ley de Movilidad y transporte”.

Las y los diputad@s del XIV Congreso del Estado no han levantado un solo dedo para señalar  la privación del derecho a la movilidad que sufrimos hace unos meses cuando paralizaron el sistema de transporte. No han dado una sola declaración contundente contra este sistema de transporte que nos tiene a los usuarios contra las cuerdas y al borde de una crisis económica que no provocamos.

Quizá esperan las próximas elecciones, quizá temen la pérdida de votos por no cumplir favores. Sean peras o manzanas, sean peseros o peseras, las y los diputad@s han sido irresponsables y antipáticos, porque con su mera voluntad política y conocimiento institucional bien pudieron agilizar una ley digna y justa, una ley de movilidad actualizada ante el contexto de inseguridad vial que vivimos, ante el contexto de discriminación que sufren y sufrimos quienes andamos a pie, en pesero, en bici o en silla de ruedas. Una Ley de Movilidad acorde a resolver la crisis de tráfico nunca antes vista en la ciudad. Una Ley de Movilidad que contemple un nuevo sistema de transporte realmente público y libre del capricho y la avaricia de unos cuantos.

Con su inoperancia ante esta delicada situación buscarán el próximo año una senaduría, una reelección o una alcaldía. Tenemos una ventaja. Antes del 2018 tenemos tiempo para planear y planear nuestro futuro. Solo las y los ciudadanos podremos decidir el de ellos, el de  los partidos, el de los políticos del inminente aumento a la tarifa. Nos vemos en la calle

Esta es una columna de opinión. Las expresiones aquí vertidas son responsabilidad únicamente
de quien la firma y no necesariamente reflejan la postura editorial de @BCSnoticias

 

Acerca del autor

Frank Aguirre

Frank Aguirre

Frank Aguirre es egresado de la Facultad de Medicina de la Universidad Autónoma de Guadalajara (2007 – 2010), es Secretario Técnico de la comisión de Bicicampamento en la Red Nacional de Ciclismo Urbano (BICIRED MX), es Director de una organización no gubernamental que trabaja en temas de movilidad no motorizada, desarrollo urbano sustentable, derechos del peatón, reforma y aplicación de la ley, transparencia, ciclismo urbano y recuperación de espacios públicos llamada “BCSicletos pro-ciclismo urbano”, actualmente cursa la maestría de “Desarrollo Sustentable y Globalización” en la Universidad Autónoma de Baja California Sur.

Comentario

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  • Sin duda estamos ante casi un 100% de parásitos que se dicen servidores públicos. Esto hasta que la ciudadanía nos organicemos y los tiremos al bote de basura.