Un pesero caro y malo

El #Gasolinazo2017 tiene profundas consecuencias para todas y todos en esta ciudad en varios ámbitos de la vida cotidiana, una de esas consecuencias que afecta más a quienes no tienen un auto particular y a los sectores menos privilegiados de la sociedad, es la alza en los precios del transporte “público” (entre comillas porque un transporte concesionado a empresas privadas NO es un transporte público). ¿Por qué? como he mencionado anteriormente la ciudad de La Paz es la segunda ciudad del país con más coches per cápita, esto significa que por cada diez personas hay ocho automóviles, esa es la causa del gran tráfico en horas pico en la ciudad y algunos sabemos que el transporte público tiene el potencial para solucionar el fenómeno de congestión vial y tráfico vehicular; pero no nos confundamos, que La Paz sea la segunda ciudad con más autos per cápita del país solo significa que hay familias que cuentan con dos o hasta cuatro coches por casa, ya que más del 50% de la población paceña según INEGI (2015) no cuenta con un automóvil particular, por lo que sus opciones para desplazarse en esta ciudad son: La bicicleta, a pie, de raite y el transporte público.  De estas 4 opciones ¿cuáles creen ustedes que sea la opción por la que opta la mayoría?

Nuestro transporte concesionado no es eficiente, moviliza a una gran cantidad de usuarios a los que los obliga a usar hasta el triple de tiempo en desplazamiento sólo por la incertidumbre de no saber a qué horas pasa ni dónde para. Además, las condiciones de las unidades son deplorables y esto no requiere ninguna inspección técnica para comprobarlo, un simple vistazo a cualquier unidad denota condiciones paupérrimas, donde las fallas mecánicas a bordo son comunes; a casi cualquiera le ha tocado tener que hacer escala en un taller, llantera o gasolinera para que el chofer eche aire, cambie llanta, eche agua o haga algún ajuste para poder seguir operando la unidad. Todo lo anterior para hacer un trayecto de ruta que lo obliga a hacer traslados innecesarios, ya que las rutas no están diseñadas de acuerdo al origen-destino de los usuarios sino a la mera conveniencia empírica del gremio apoderado de la ruta. No hay estudios mínimos para el trazado de rutas y paradas en esta ciudad.

La ineficiencia de las rutas no es obra de la casualidad, es consecuencia de un desorden institucional que primero no evalúa el origen y destino de los usuarios, no tiene  un mapa de todas las rutas que existen, en las últimas décadas no ha construido por lo menos un par mas de centrales de autobuses, no ha profundizado en adiestrar a los usuarios a pedir, y a los operadores a realizar las paradas en los paraderos correspondientes, tampoco ha elaborado un plan que permita trazar nuevas rutas más eficientes y modernizar el uso del transporte público.

¿A poco no sería bastante conveniente saber a qué horas pasará el pesero por el paradero donde tú lo esperas?¿saber a qué horas vas a llegar a tu destino? ¿o mediante una aplicación saber en tiempo real donde vienen el pesero que tú estás esperando? Esto no escapa de la realidad, en varias ciudades de Europa y Estados Unidos es real, porque se han tomado tan en serio el transporte masivo que hasta los más adinerados de sus usuarios llegan a preferir utilizar el camión que comprar un vehículo particular.

Bien dice Enrique Peñalosa, actual alcalde de la capital de Colombia: Una ciudad avanzada no es en la que los pobres puedan moverse en carro, sino una en la que incluso los ricos utilizan el transporte público”.

Algunos se quejan del comportamiento de los operadores de peseros, pero pocas veces ponemos atención a las buenas conductas de los mismos, te invito lector(a) a profundizar en la condición laboral en la que viven, sin horarios para comer, ir al baño, con rutas de “castigo” si no cumplen las cuotas mínimas, compitiendo entre ellos en vez de compartir el peaje, y no es una situación particular de la ciudad, en prácticamente todas las ciudades  se ha replicado este sistema llamado sistema hombre-camión donde el dueño de la concesión y su poder se impone al interés público, del trabajador y sobre todo, del usuario.

A pesar del alza en los precios en muchísimos insumos básicos, no todo está perdido, solo juntos, muy bien articulados, unidos, podemos exigirle a nuestras autoridades que frenen esta ola.

Los responsables del alza al transporte público tienen nombre y apellido, su puesto en el ayuntamiento es clave para evitar la tragedia que se avecina,  exígeles que se manifiesten en contra del alza al transporte “público” y a favor de un sistema de transporte eficiente y moderno, accesible para las personas con discapacidad, justo en precios para los usuarios que son de escasos recursos, eficiente para quienes no cuentan con otro medio para desplazarse en la ciudad. A continuación te comparto el nombre y contacto de cada uno de los responsables de la futura alza al precio del transporte público

Acerca del autor

Frank Aguirre

Frank Aguirre

Frank Aguirre es egresado de la Facultad de Medicina de la Universidad Autónoma de Guadalajara (2007 – 2010), es Secretario Técnico de la comisión de Bicicampamento en la Red Nacional de Ciclismo Urbano (BICIRED MX), es Director de una organización no gubernamental que trabaja en temas de movilidad no motorizada, desarrollo urbano sustentable, derechos del peatón, reforma y aplicación de la ley, transparencia, ciclismo urbano y recuperación de espacios públicos llamada “BCSicletos pro-ciclismo urbano”, actualmente cursa la maestría de “Desarrollo Sustentable y Globalización” en la Universidad Autónoma de Baja California Sur.

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