David Casiano, más de 30 años siendo el bolero de los gobernadores de BCS

Por sus manos han pasado los zapatos de Alberto Alvarado Arámburo, Víctor Manuel Liceaga Ruibal, Guillermo Mercado Romero y Leonel Cota Montaño, entre otros
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La Paz, Baja California Sur (BCS). David Casiano García ha pasado 32 años de su vida como bolero en el Palacio de Gobierno, empezó a los 13 años de edad en el oficio, además de vender periódicos, chicles, palomitas y dulces. Hoy es seguramente el bolero paceño que ha lustrado más zapatos de gobernadores y diputados en la historia del estado.

Su maestro fue don Daniel, apodado “El Pelón”, fundador del negocio de las bolerías en la capital de la media península, que iniciaron frente a Cinema La Paz, para después establecerse en el Jardín Velasco.

“El Pelón me mandó acá al gobierno a trabajar su bolería. Le trabajé como dos años y luego se la compré, bueno, no se la compré con mi dinero, sino con un dinero que me gané, don Alberto me lo regalaba, el segundo gobernador de aquí del estado, yo lo boleaba y él me daba 50 pesos por boleaba, bueno, me los regalaba, como quien dice, porque yo cobraba a 80 centavos la boleada; y de ahí yo fui juntando dinero para comprar la bolería, que ya para cuando se la compré valía un millón de pesos”.

Bolero 2

Sobre los diputados que ha boleado, Casiano ya no recuerda siquiera nombres, pues además de contar con una extensa lista, no les presta atención, asegura. “No me gusta preguntarles nada, porque siento que los incomodo y ya no van a volver”.

Sin embargo sí recuerda bien a los gobernadores que les ofreció servicio con regularidad, como Alberto Alvarado Arámburo, Víctor Manuel Liceaga Ruibal, Guillermo Mercado Romero y Leonel Cota Montaño, éste “desde que era oficial mayor”, sin embargo fue con “don Alberto” donde encuentra los recuerdos más particulares.

“A don Alberto le gustaba mucho que lo boleara yo, no quería que lo boleara nadie más. Al principio me mandó a hablar con el chofer, y yo no sabía quién era don Alberto. El dueño a mí me había dicho que no subiera a bolear a ninguna persona allá arriba, y yo no lo quise ir a bolear, y bajó personalmente el señor por mí, y yo ya lo había visto en la televisión y me acordé que era el gobernador, pero no sabía ni cómo se llamaba, y como pude agarré un bote de café marino, la grasa y así lo fui a bolear. ‘¿En eso me vas a bolear?’, me preguntó, ‘sí’, le dije, ‘no tengo cajón para subir pa’llá, y a los días me mandó hacer uno a los talleres de gobierno, que lo tenía en la casa hasta que mi hermano lo perdió”.

Bolero 3

Y aunque el trabajo oscila entre sexenios, explica nuestro bolero, debido a que nuevos funcionarios ingresan a las filas gubernamentales y no se familiarizan con la bolería sino al pasar del tiempo, “se ha perdido mucho la cultura de la boleada aquí en La Paz”, mostrando que si antes, hace 20 años, atendía hasta 40 clientes al día, hoy, “en un buen día normal”, no supera los 15 pares de zapatos. Además, muestra, esta administración estatal es la que menos suele usar sus servicios.

“A lo mejor, como la mayoría de los funcionarios son del valle, a lo mejor allá poco se bolean por el polvaderón, o será que ahora el calzado viene como más desechable y somos más pobres, antes yo veía zapatos Florsheim, Bali, Givenchy, y para mí era un arte bolear esos zapatos, me gustaba el brillo que agarraban, ahora todos traen tenis o zapatos de gamuza”.

Así, a lo largo de los años ha hecho amistad con figuras de la política, pero también, hay que decirlo, ha pasado momentos amargos, por ejemplo con Guillermo Salgado Mendoza, alias “el chiquiado”, que fuera funcionario de los gobiernos priístas y hoy es delegado de la Cámara Nacional de Comercio (Canaco) en la entidad, a quien le molestaba no tener boleadas gratis, por lo que estuvo a punto de lograr que David Casiano fuera echado del palacio, de no haber sido por la intervención de Leonel Cota; o Juan Manuel Espinoza Somellera, actual secretario privado del gobernador Marcos Covarrubias Villaseñor, a quien le molesta que la bolería inicie servicios a las nueve de la mañana y no a las ocho, que es cuando él, regularmente, se presenta a trabajar.

Bolero 1

El trabajo de bolero “no deja para vivir”, por eso también es despachador de gasolina desde hace 13 años, sin embargo él quisiera trabajar únicamente boleando, pues ha encontrado una pasión en el lustre, aunque, hoy en día, ¿cuántos puede seguir sus sueños en México?

“Al calzado yo le pongo crema, con un poco de tinta, con la brocha los mezclo para que no sea la tinta directa, porque es muy fuerte para la piel, la quema, así que ya que le das la crema le das bien con la brocha, luego con las manos, la cepillada, y la pulida con el trapo. Así lo hago yo, otros lo hacen diferente, pero a mi gusta usar las manos, ver que el zapato va agarrando brillo”.


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