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Editorial

Violencia contra las mujeres en Baja California Sur

Hace apenas unas semanas el INEGI dio a conocer la Encuesta Nacional sobre la Dinámica de las Relaciones en los Hogares 2021 (ENDIREH), arrojando a nivel nacional un dato alarmante: el 70.1% de las mujeres han experimentado al menos una vez en su vida una situación de violencia psicológica, física, económica, patrimonial, sexual y/o discriminación. El problema en el país en general es grave, y aunque Baja California Sur, afortunadamente, no se encuentra entre los estados con mayor prevalencia de violencia contra las mujeres, el problema no es menor, pues la ENDIREH refleja que 63.3% de las mujeres de 15 años o más han experimentado algún tipo de violencia de género a lo largo de su vida. 

Según las estadísticas el ámbito comunitario es donde con mayor frecuencia las mujeres experimentan algún tipo de violencia, y 37.3% de las mujeres de Baja California Sur han vivido situaciones de violencia sexual en estos espacios. 

Estos datos deben servirnos para dimensionar la magnitud del problema y violencia que atraviesan las mujeres en el país y que desde las autoridades y sociedad civil organizada se establezcan políticas preventivas y emergentes para atenderla. 

La violencia que atraviesa a las mujeres no sólo son las agresiones físicas, son todo el conjunto de actos violentos contra la integridad, la salud, las libertades y la vida de niñas y mujeres y contribuyen a ella el silencio social, la ceguera voluntaria, la desatención, la apatía, la omisión y negligencia en una colusión patriarcal que sirve como caldo de cultivo para más y más violencia.

Un primer paso fundamental que debemos dar como sociedad es concientizarnos sobre lo que está sucediendo en el estado y en el país, tener siempre presente que la violencia de género no es un chiste y que contrario a lo que en décadas pasadas se pensaba, no es un problema del ámbito privado o personal. 

Estamos ante un problema político que necesita ser visto como tal y reconocer que la violencia que atraviesa a las mujeres está sistematizada, normalizada e incrustada en las raíces de nuestra sociedad. 

Debemos comprender también que una estrategia contra la violencia no puede solamente atenderse desde el gobierno, sino que todos y todas somos parte de este cambio y que debe ser observado de manera integral e interdisciplinaria. 

La violencia contra las mujeres no es normal ni tolerable, y en la era de los derechos, es tarea de cada uno de nosotros aportar para que las mujeres puedan vivir una vida libre de violencia. 

Las autoridades tienen un gran trabajo por delante, y es que la falta de voluntad política y la impunidad deben ser prácticas que queden en el pasado, que sean la excepción y no la regla, y  a nosotros como sociedad nos toca aprender que el lenguaje importa y que construye realidades. 

Ningún estado puede aspirar a ser plenamente democrático mientras más de la mitad de su población sufra desigualdades, violencias y discriminación, así que, como sociedad no podemos mantenernos indiferentes antes las alarmantes cifras y estadísticas de violencia contra las mujeres. 

Tenemos que ser capaces de dejar atrás el sexismo como regla en la información, generar una conciencia de género colectiva y asumida por todos en la cadena social. Arrancar de raíz ese tumor que asesina  a más de 10 mujeres por día en el país y para eso tenemos que ser capaces de “tomar al toro por los cuernos” y reconocer lo que está mal, por más normal que parezca, para así poder atender el problema de violencia en razón de género.

La dinámica social tiene que cambiar y los medios de comunicación tenemos la obligación de sumarnos, ser factores de cambio y utilizar el lenguaje para crear realidades no sexistas y libres de violencia, una realidad donde habitemos todos y todas.


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