Detectan 56 desarrollos inmobiliarios de más de 150 hectáreas en BCS: investigadora

Carmina Valiente busca entender los intereses que giran en torno a la apropiación de bienes comunes del territorio costero
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La Paz, Baja California Sur (BCS). Alrededor de 56 desarrollos turísticos- inmobiliarios, con proporciones de más 150 hectáreas, son los proyectos que Carmina Valiente ha detectado dentro de su tesis de maestría: Intereses Turísticos Inmobiliarios en BCS: Conflictos por la apropiación de los bienes comunes del territorio costero.

Conocida por el tema, a través de la Posgrado en Ciencias Sociales: Desarrollo Sustentable y Globalización de la UABCSCarmina pretende entender “cómo se produce el espacio turístico-inmobiliario, entendiendo al espacio desde la geografía crítica, en el sentido más amplio, no como una cosa acotada o fija sino como una construcción social”.

“El espacio geográfico se construye como condición, medio y producto de la reproducción de la sociedad en su totalidad.  Transformamos el espacio y a la vez somos transformados por el espacio que transformamos. El reconocido filósofo y sociólogo francés Henri Lefebvre explicaba que para cambiar la vida hay que cambiar el espacio y eso podemos hacerlos solo cambiando el código de lectura del espacio”. expresó.

En una primera etapa, en 2009, la investigadora detectó 45 megadesarrollos con más de 150 hectáreas con marina, campos de golf, condominios, lotes, hoteles, pero “la crisis de 2008 que vino fue parte aguas, y se detuvieron varios, lo que nos permitió cuestionar la actividad como negocio, y preguntarnos acerca de la especulación del desarrollo turístico-inmobiliario”.

El proceso en el que las ciudades inician su transformación, su apertura hacia el desarrollo de proyectos turísticos residenciales, es conocido por los investigadores sociales como turistización, proceso mediante el cual se construye la vocación turística del territorio; “el negocio inmobiliario está ligado a la promoción y valoración turística del territorio porque es lo que le da valor al suelo urbanizable”.

“A partir del siglo XXI con el proyecto de las escalas náuticas de FONATUR se abre el territorio al mercado inmobiliario internacional, proceso que había iniciado ya desde los años 90 con las reformas políticas y legales. Para entender estas nuevas inversiones hay que entender cuáles son los instrumentos financieros que fueron creados a partir del siglo XXI para permitir el flujo de capitales hacia este sector”, añadió.

Y sostuvo: “Para comprender como se produce el espacio turístico-inmobiliario, dijo, se debe tomar en cuenta los procesos económicos y políticos a nivel local y global. el papel que juega el capitalismo financiero en este negocio, para entender la manera en que se mueve el dinero en torno a los proyectos inmobiliarios, así como saber cuáles son los actores que producen estos espacios”.

“Es un negocio que es posible con miles de millones de dólares, que no existen. Son préstamos que se hacen a bancos o sociedades financieras y que se van pagando conforme otros inversionistas o clientes compran porciones del proyecto o parcelas. Yo intento entender los instrumentos financieros que permiten crear estas urbanizaciones o promesas de urbanización que dan valor agregado al suelo, y así empieza el negocio de la venta de productos residenciales en espacios con valor turístico”, explicó.

De los 56 desarrollos planeados  a partir de 2002, a pesar de la crisis han tenido continuidad 15, la mayoría de ellos son inversiones mexicanas, como los proyectos de Grupo Questro de los Sánchez Navarro, Costa Baja de Arango; “son coinversiones mexicanas con estadounidenses”, indicó.

“¿Quién gana en este negocio? Todos merecemos tener una respuesta a esa pregunta, porque estas urbanizaciones consumen un montón de recursos, un montón de agua, suelo y paisaje a cambio de qué”, dijo.

“Es importante que entendamos cómo funciona el negocio y que como ciudadanos sepamos hacer una lectura de los espacios que se están produciendo en nuestras costas. Muchos de ellos proyectos que especulan con el valor del suelo. Desarrollan el Plan Maestro, gestionan permisos, venden y se van”, precisó.

Desde 2002,  detectó que los proyectos negados  han sido nueve o que no han logrado la autorización. Por otro lado,  existen 32 que por alguna razón no han podido seguir ya sea porque no tienen permisos o porque cayeron sus inversiones, “porque hay pleitos legales por la tierra, porque están siendo investigados por problemas de manejo de fondos como en algunos casos de inversionistas españoles, u otras razones que desconocemos”.

“Una de las razones por las que vimos como creció el negocio inmobiliario, especialmente a partir de 2004, es porque se habían creado instrumentos financieros que permitían a los clientes extranjeros obtener créditos hipotecarios transfronterizos. He detectado un total de 17 sociedades financieras que otorgaban esos créditos. Y esto ha sido posible desde que entraron en 2004 las aseguradoras de títulos de propiedad a dar certidumbre sobre la propiedad de la tierra. Con la crisis éstos instrumentos que permiten financiar la deuda que adquieren los inversionistas para el desarrollo de los proyectos turísticos-inmobiliarios se cayeron. Por lo tanto no hay compradores”, finalizó.

 


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