Martín Bermejo, el poeta vagabundo que escapó de La Paz hace 35 años

Desde 2010 Martín Bermejo vive en situación de calle en Ciudad de México
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La Paz, Baja California Sur (BCS). Martín Bermejo ha estado fuera de casa más tiempo del que le llevara a Odiseo regresar a Ítaca. Dejó la media península abrumado por el amor y hoy intenta retornar, pero no lo hará si este volver es “por la puerta de atrás”, advierte, pues su deseo es realizarlo de manera triunfante, y esto significa lograr ser un poeta consagrado, después de publicar la que considera su obra maestra, Xorondimba.

Martín Bermejo es su pseudónimo y ha fungido como carta de presentación durante varios lustros, ya que no desea que el nombre que le heredaron sus padres se conozca sino hasta lograr el cometido literario que se ha impuesto. Salió de La Paz en abril de 1980 y la última comunicación que mantuvo con su familia, en particular con un hermano, fue hace más de 30 años, desde una cabina telefónica en Puerto Vallarta, Jalisco.

Nació el 2 de junio de 1956 en San Juan de Los Planes, pero a los 6 años de edad llegó a La Paz para estudiar en la Escuela Primaria “Carlos A. Carrillo” y después en la Secundaria Técnica Comercial e Industrial Número 27. Narra que dejó la secundaria después del primer año porque su padre ya no podía mantenerlo, debido a que la ceguera lo invadió sin remedio, entonces empezó a trabajar en los campos de algodón, cerca del año 1969, y más tarde terminaría sus estudios en la Secundaria Nocturna 48, pero él cree que desde entonces su “destino ya estaba marcado”, dictándole que “iba a ser vagabundo”.

Al cumplir 17 años de edad viajó a Puerto San Carlos, en el municipio de Comondú, donde vivía una tía, permaneciendo ahí una temporada, y fue en ese tiempo cuando “cambió todo”, asegura, tras conocer al primer amor de su vida.

“Nunca le pude hablar y yo sé que sentía lo mismo que yo”, platica, “pero en ese tiempo se acostumbraba que era el hombre, que si eras hombre debías hablar, y ella se cansó de esperarme […] Siempre fui muy tímido, ese es uno de los defectos que me marcaron, la timidez de mi infancia […] Las pocas veces que estuve junto a ella, era tanto lo que sentía, que me quedaba enmudecido, como una estatua de piedra”.

Al tornar a La Paz, después de casi un año de infructíferos intentos por vencer el miedo y declarar sus sentimientos, el hermano de la chica le llevó la noticia de que ésta contrajo matrimonio. “En ese momento sentí que ya no valía nada mi vida, sentí que ya ni siquiera podía vivir en mi ciudad porque me ahogaba, entonces fue cuando me hice vagabundo”, confiesa, y al cabo de dos años después de lo ocurrido dejó BCS, enrolándose como tripulación de distintos barcos pesqueros, recorriendo todos los puertos del Pacífico Mexicano.

Aproximadamente 10 años más tarde, a principios de la década de los 90’s, conocería a su segundo amor en Manzanillo, Colima. Así, mientras el primero lo convertiría en vagabundo, el segundo, dice, lo transformaría en poeta.

“Por ella me hice poeta, pero la conocí demasiado tarde”, lamenta, “es tanto lo que la quise que la convertí en la nueva diosa del amor”. Y es que la conoció un día en la playa, mientras salía del mar “como Venus”. Fue “un amor a primera vista, un amor intenso”, recuerda echando un vistazo al cielo, pero ella estaba comprometida y sólo de vacaciones en aquel puerto, pues era de Tampico, Tamaulipas.

“Estuvimos a punto de hacer una tontería”, cuenta, “pero recapacitamos y nos despedimos para siempre. Enloquecí por el dolor de la desesperación y en el momento más crítico sentí un escalofrío que recorría toda mi espalda y que me llegaba hasta el cerebro y sentía que la cabeza me iba a explotar. Renuncié a mi trabajo en un restaurante, el cual estaba sobre un peñasco, y un buen día me lancé a morir al mar. Nadé y nadé hasta que perdí el conocimiento, y cuando desperté estaba en la orilla de la playa, absolutamente solo”.

Tras esta experiencia emprendió camino a Tamaulipas en busca de la mujer que amaba, “sólo para verla y después morir”, pero después de estar en varias ciudades no pudo encontrarla e inició ahí el relato de su destierro. Luego de pasar algunos meses en Matamoros se mudó a Monterrey, Nuevo León, y vivió en esta capital durante dos décadas. “Sé que mi padre ya murió, porque lo soñé hace diez años”, dice con la voz cortada, “pero mi mamá creo que no ha muerto, aunque si viviera tendría 90 años; yo creo que sigue viva, esperándome para morirse”.

Desde 2010, Martín Bermejo vive en situación de calle en la Ciudad de México, y este año, durante la XV edición de la Feria Internacional del Libro en el Zócalo, se encontró con el kiosco del Instituto Sudcaliforniano de Cultura (ISC), donde estableció contacto con la Coordinación de Fomento Editorial y hoy espera con ansias a que Xorondimba sea publicado.

“Este es un vocablo que soñé”, explica Bermejo al hablar de Xorondimba. “Hago un gran esfuerzo por despertar, enciendo el foco, tomo con infinita torpeza papel y pluma, garabateo el objeto de mi sueño e inmediatamente me vuelvo a dormir. Al despertar, ya avanzada la mañana, no me acordaba de lo que anoté semidormido, pero cuando analizo ese jeroglífico del subconsciente surge en mi mente Xorondimba, una palabra extranjera en cualquier idioma y extraña en cualquier diccionario”.

Xorondimba, detalla finalmente, “significa todo por la poesía; Xorondimba, es el título de mi primer recital poético en el DF, Foro Oriente; Xorondimba será el título de una futura revista cultural; Xorondimba también será el nombre de un centro cultural que algún día sembraré en mi ciudad natal; Xorondimba es el nombre de este poemario doble, poesía y prosa poética; y Xorondimba, es el fin de mi proyecto de vida”.


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Yul Saigon
Invitado
Yul Saigon
5 años hace

Mejor quedate allá,aqui en La Paz abundan los “poetas” improductivos..

GAPS
Invitado
GAPS
5 años hace
Responder a  Yul Saigon

Los poetas no son improductivos en ningún lugar… si hablas de producción capitalista esta en otra línea. Acá (en la poética) no se mide en productos-recursos-crematística.
Los poetas crean, construyen, reconstruyen mundos, aportan.
Sus ideas son proyecciones que ensanchan las veredas de la humanidad.
Difuminan pensamientos-sentimientos, estrellas fugaces que ofrecen lucecitas.

Minni Moon SanMor
Invitado
Minni Moon SanMor
5 años hace

Que triste y egoísta a la vez esta historia. Abandona a sus amores leales padres, hermanos y un largo etcétera por ir en pos del amor carnal que nunca conoció debido a su timidez y sin embargo siguió su deambular, matando de zozobra día a día a sus padres y familia por no saber nada de el. Ojalá logre su meta y que su familia le perdone el olvido con el que los sepulto en vida.

GAPS
Invitado
GAPS
5 años hace

Xorondimba me suena, a tu vida, que no ha sido nada fácil… Creo en tus amores intensos, y en tu búsqueda personal. También creo que no abandonaste a tus amores profundos pues esos uno los lleva consigo a donde vaya.
A mi me gustaría leer tu poesía.
Gracias por no dejar de soñar y que querer compartir, y de crear.

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