La Paz, Baja California Sur (BCS). El proyecto Camarón Beach, ubicado a 47 kilómetros al noroeste de la ciudad de La Paz, antes de llegar a San Juan de La Costa, pretende transformar una superficie total de 309,660.99 m² (30.966 hectáreas) en un desarrollo inmobiliario costero. De acuerdo con la Manifestación de Impacto Ambiental (MIA), se contempla la construcción de 27 lotes residenciales, que en conjunto ocuparán 88,376.27 m² (8.838 hectáreas), equivalentes al 28.54 % del área total del proyecto.
La iniciativa no se limita a viviendas; incluye áreas de conservación, vialidades, espacios recreativos y una planta de tratamiento de aguas residuales. Según el documento, “el proyecto denominado como Camarón Beach consiste en la preparación del sitio, construcción, operación y mantenimiento de un desarrollo inmobiliario en ecosistemas costeros”. Esta afirmación plantea interrogantes sobre la compatibilidad entre la urbanización y la preservación ambiental en una zona caracterizada por matorral sarcocaule y vegetación halófila.
El desglose de superficies revela que 8.149 hectáreas se destinarán a conservación, mientras que 6.009 hectáreas serán áreas de conexión con la naturaleza. Sin embargo, la MIA reconoce que “10.543 hectáreas se someterán a actividades de remoción de vegetación forestal”, lo que implica una pérdida significativa de cobertura vegetal y afectación al hábitat de especies locales. Aunque el estudio asegura que no se detectaron especies vegetales en riesgo, sí se identificaron 3reptiles enlistados como amenazados en la NOM-059-SEMARNAT-2010: Callisaurus draconoides, Urosaurus nigricauda y Aspidoscelis hyperythrus.

En términos de infraestructura, cada lote contará con servicios básicos y una cisterna subterránea de 27 m³ para almacenamiento de agua potable. El proyecto también prevé una planta de tratamiento con capacidad para 47,260 m³ anuales, utilizando tecnología Modular FAST. El documento enfatiza que el agua tratada se reutilizará para riego, cumpliendo con la NOM-003-SEMARNAT-1997. No obstante, el abastecimiento inicial dependerá de pipas, lo que podría incrementar la presión sobre el acuífero Alfredo V. Bonfil, cuya disponibilidad media anual es de 2.135570 hm³/año.
El impacto ambiental, aunque calificado como “moderadamente significativo” en la mayoría de los casos, no es menor. La MIA admite que “el ambiente afectado por este proyecto mostrará poca capacidad de resiliencia”. Entre los efectos más relevantes se encuentran la disminución de la calidad del suelo, la pérdida de singularidad del paisaje y la reducción en la captura de agua. Si bien se proponen medidas de mitigación —como programas de rescate de flora y fauna, riegos para controlar polvo y restricciones de velocidad—, la efectividad de estas acciones dependerá de su cumplimiento estricto durante las 3 etapas del proyecto: preparación, construcción y operación.











