Dictan formal prisión a joven; la madre culpa a la PGJE de tortura

A Gustavo Hernández se le imputa un asalto de hace dos años, sin embargo, asegura su madre, durante los careos la víctima reconoce que él no fue su agresor
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La Paz, Baja California Sur (BCS).- Una historia que se repite todos los días es la de personas que son puestas tras las rejas por un crimen que no cometieron, para al cabo de uno o dos años, si tienen suerte, quedar libres por falta de pruebas, pero después de torturas, vejaciones y una imagen social lacerada.

Este podría ser el caso de Gustavo Hernández Gómez, detenido el pasado 2 de junio por presuntamente asaltar a un taxista hace dos años, y a pesar de que la víctima asegura que él no fue su asaltante, hace menos de una semana se le dictó auto de formal prisión y se encuentra en el Centro de Reinserción Social (Cereso) de La Paz.

Su madre, la señora Aidé Angélica Gómez Gómez, asegura que durante el careo entre su hijo y el taxista, éste último aceptó haberlo culpado porque el verdadero asaltante, hasta hoy únicamente conocido como “El Gordo”, lo amenazó de muerte.

“Yo te tuve que culpar a ti, porque me amenazaron de muerte a mí y a mi mamá. No sé qué coraje te tiene El Gordo a ti, pero yo te tuve que culpar”, dijo la víctima durante el encuentro con Gustavo Hernández, según narra la señora Angélica Gómez.

El día de su detención, Gustavo fue interceptado alrededor de las nueve de la mañana cerca de su casa por agentes ministeriales a bordo de un Dodge Avanger color gris. Es trasladado a la casa de arraigo ubicada detrás del Centro de Internamiento y Tratamiento para Adolescentes (CITA), sobre el boulevard Sinaloa, y después a las instalaciones de la Procuraduría General de Justicia del Estado (PGJE). En el transcurso de casi 12 horas, asegura su madre, fue torturado para obligarlo a confesar que él cometió el asalto, además de mantenerlo incomunicado.

“Lo torturaron, le pegaron en sus partes nobles, le ponían una toalla en la cara y le aventaban agua helada, se reían de él y le decían ‘no llores, niña, no seas marica’”.

La coartada de Gustavo es que ese día, 18 de agosto de 2012, aunque sí convivió con uno de los asaltantes, su primo, que se encuentra también en el Cereso por otros delitos, a la hora del suceso se encontraba en casa cuidando a sus hijos, hechos que corroboran testigos y han quedado asentados en los expedientes del caso.

“Ese día él se encontraba en la casa con sus niños”, muestra la señora Aidé Angélica. “Ya presenté los testigos, ya se hizo la declaración, ya se hizo la retractación del acusante […] A las mamás que pasan por esto, que no se callen, que no tengan miedo, porque el temor es grande, pero el dolor es más grande al sentir que te están torturando a un hijo”.

El magistrado presidente del Tribunal Superior de Justicia del Estado (TSJE), Daniel Gallo Rodríguez, se comprometió a atender a la madre del presunto victimario este lunes 16 de junio, pues después de que el juzgado segundo de primera instancia del ramo penal le dictara formal prisión, sólo la decisión de un magistrado puede darle libertad.


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